Competencia teológica

La teología es el estudio de la naturaleza de Dios, sus hechos y sus palabras. Dios se ha revelado en la Biblia, pero no en forma sistemática y ordenada. En su sabiduría y soberanía, Dios se ha revelado a través de eventos históricos, situaciones culturales, y seres humanos imperfectos. Además, usó lenguaje humano para hacer todo esto. La competencia teológica es la habilidad de reconocer lo que Dios ha revelado a través de un pasaje y asociarlo con otras revelaciones complementarias para formar un retrato más completo del tema.

Por ejemplo, en Juan 1:29 dice, “Al día siguiente [Juan el bautista] vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Una persona con poca o nada de competencia teológica preguntaría por qué habla Juan así. Otra persona que está familiarizada con los sacrificios ordenados en el AT asociaría la frase con esos rituales. La persona que ha estudiado con cuidado el sistema de sacrificios en el AT notaría que el efecto de esos sacrificios fue hacer “expiación” (palabra que traduce el verbo כפר kaper) que significa cubrir o quitar de la vista el pecado. Y que esta expiación fue efectuada por medio de un cordero (u otro animal) que pertenecía al que cometió el pecado. En Juan 1:29 (1) Dios provee el Cordero, no el pecador, (2) no solo cubre el pecado sino que lo quita, y (3) esto no solo afecta el pecado de una persona sino el de toda la humanidad. Además, en Hebreos, se enfatiza el hecho de que Jesús se ofreció a sí mismo una sola vez para quitar el pecado de todos para siempre. En Apocalipsis 5, el Cordero es el único ser digno de tomar el rollo y abrir sus sellos y es digno de toda adoración porque “con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación” (Apo 5:9). Como puede ver, la competencia teológica permite al teólogo asociar pasajes bíblicos que hablan del mismo tema para armar un concepto más rico y completo en la enseñanza de cualquier pasaje bíblico.

La competencia teológica es comparable a armar un rompecabezas grande y complejo. Cada pieza tiene cierta forma y una cierta combinación de colores. Hay un lugar dónde cada pieza debe estar. Si el que está armando coloca la pieza en el lugar incorrecto no armoniza sino distorsiona el cuadro. Para tener éxito en el proceso, es necesario mirar con frecuencia al dibujo del cuadro armado para poder identificar el sitio más probable para colocar cada pieza. A veces es necesario ensayar una pieza en varios lugares antes de encontrar el lugar correcto. A veces es necesario dejar una pieza a un lado hasta que más del rompecabezas queda armado y entonces es posible colocarla donde debe estar. Cada pieza depende del “contexto” de las otras piezas alrededor para tener sentido en el retrato completo.

El teólogo adquiere la competencia teológica a través de diferentes actividades, entre las que resalto tres.

(1) El estudio disciplinado de la Biblia

La actividad más importante es el estudio disciplinado y repetido de la Biblia. El teólogo debe dedicarse a empaparse con la Biblia como una esponja absorbe el líquido en el cual está inmersa. A la medida que lee y relee la Biblia, el teólogo adquiere más familiaridad con su tema: Dios. Es como el proceso de adquirir cualquier habilidad compleja—tocar un instrumento musical o conversar en un idioma extranjero. Requiere práctica, práctica, y más práctica.

(2) Lectura de obras teológicas

El teólogo también puede aumentar su competencia teológica a través de la lectura de obras de teología bíblica. El estudiante debe consultar la bibliografía de este curso para una lista de libros y monografías recientes y recomendables. El peligro de esta actividad es que ninguno de los libros escrito por seres humanos es inspirado por Dios. Ningún autor humano tiene toda la verdad acerca de Dios. Sin embargo, muchos autores han dedicado toda la vida al estudio teológico de la Biblia y tienen su competencia teológica más desarrollada que otras personas. El estudio de varios autores puede aumentar la competencia del estudiante.

(3) Siendo hacedor de la Palabra

Si quiere adquirir competencia teológica, tiene que ser hacedor de la Palabra (Santiago 1:22). Hebreos 5:14 dice, “Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal”. En el contexto de este pasaje, el alimento sólido es el estudio más avanzado de la Palabra de Dios. El “adulto” es la persona que pone en práctica las enseñanzas preliminares que ha recibido. Cada vez que aprende algo de la Palabra, haga el esfuerzo de llevar ese algo a la práctica en su vida. Puede confiar que Dios le dará más y más sabiduría y entendimiento a medida que vive en obediencia a lo que ya aprendió (Romanos 12:2).

Simons, R. (Ed.). (2019). Introducción a la Teología Bíblica (1a ed.). Bellingham, WA: Editorial Tesoro Bíblico.

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