Jesús como el nuevo y más grande Moisés

Cómo han observado a menudo los que leen este Evangelio, Mateo hace una comparación implícita entre Jesús y Moisés.28 Las alusiones a Moisés son más frecuentes en las narrativas del nacimiento y la infancia (Mt 1:18–2:21). Tal como el faraón, rey de Egipto, trató de matar a todo infante varón en Egipto (Éx 1:15–16), así Herodes, rey de Judea, ordenó que mataran a todo infante varón en Belén Mt 2:16–18). Tal como Moisés fue obligado a huir de Egipto debido a que el faraón quería matarlo (Éx 2:15), así Jesús tuvo que salir de Judea porque Herodes quería matarlo (Mt 2:13–14). Tal como Dios le ordenó a Moisés que volviera a Egipto puesto que «ya han muerto todos los que querían matarte» (Éx 4:19), así el ángel de Dios le ordenó a José que volviera a Israel puesto que «ya murieron los que amenazaban con quitarle la vida al niño» (Mt 2:19–20).29 Tal como Moisés llevó a su esposa e hijos de regreso a su tierra natal (Éx 4:20), así José llevó a María y a Jesús de regreso al lugar de nacimiento de Jesús.

Los paralelos continúan, aunque de una manera menos concentrada, conforme avanza la narración. Cuando Mateo escribió que Jesús «subió a la ladera de una montaña [anebe eis to oros]» y se «sentó» (kaztisantos) para enseñar a sus discípulos un conjunto de preceptos éticos que cumplían la ley mosaica (5:1, 17), probablemente quería evocar la imagen de Moisés «subiendo a la montaña» (LXX: anabainontos … eis to oros) para recibir de Dios las tablas del pacto y «sentarse» (MT: yasab) allí «cuarenta días y cuarenta noches» (Dt 9:9; cf. Mt 4:2).30

En la mente de Mateo otros casos de Jesús «subiendo a la montaña» (14:23; cf. 17:1; 28:16) o yendo a una montaña y sentándose (15:29; cf. 24:3) puede también ser eco de esta conexión entre Moisés y «la montaña» en el Pentateuco.31 En el relato de la transfiguración de Jesús (17:1–9), Mateo sigue a Marcos al decir que Jesús llevó consigo a Pedro, Jacobo y a Juan «a una montaña», pero luego se desvía de Marcos al comentar que la cara de Jesús resplandeció y al colocar a Moisés antes de Elías al mencionar a los compañeros de Jesús durante la transfiguración. Estos ligeros cambios parecen subrayar la similitud de Jesús a Moisés, cuya cara también resplandeció en una montaña (Éx 34:29).32 Finalmente, al fin del Evangelio Jesús de nuevo sube a un monte de allí rememora «todo» lo que él ha «ordenado» (28:19–20). Sus discípulos, dice, deben enseñar estas cosas a todas las naciones. Es difícil no pensar en la conexión entre Moisés, el monte Sinaí, y los mandamientos de la ley al leer este pasaje.33

Aquí también, sin embargo, Jesús no es simplemente como Moisés sino que es mayor que Moisés.34 A diferencia de Moisés, Jesús fue concebido por intervención del Espíritu Santo de Dios (1:18–25).35 A diferencia de Moisés, Jesús da el cumplimiento escatológico de la ley de Dios, no su expresión provisional. A diferencia de Moisés, la transfiguración de la cara de Jesús lleva a sus seguidores a dirigirse a él como «Señor» (17:4; cf. Mr 9:5, «Rabí», y Lc 9:23: «Maestro») y le sigue el anuncio de Dios de que Jesús es un Hijo amado y el Siervo de quien Isaías habló (17:5).36 No es sorpresa, entonces, que Jesús comisiona a sus discípulos a la conclusión del Evangelio a que enseñen a las naciones todo lo que él les ha ordenado, no todo lo que Moisés ha ordenado (28:16–20). Jesús es como Moisés, pero es mayor que Moisés, y lo supera.37

28 Ver, por ej., W D. Davies, The Setting of the Sermon on the Mount (Cambridge Univ. Press, Cambridge, 1964), 25–108, que sostiene que Mateo expresó el motivo cautelosamente y con un énfasis en la trascendencia de Jesús de las categorías mosaicas, y Allison, New Moses, que dice que aunque Mateo creía que Jesús era mayor que Moisés, recalcó la imitación de Moisés que hizo Jesús y su similitud al gran legislador.

29 Éx 4:19 (LXX): teztnekasin gar pantes joi zetountes sou ten psyquen; Mt 2:20: teztnekasin gar joi zetountes ten psyquen tou paidiou.

LXX Septuagint

MT Texto masorético

30 Allison, New Moses, 174–75.

31 En 14:23 Mateo evidentemente ha cambiado el «fue a la montaña» de Marcos a «subió a la montaña», pero en 17:1 sigue a Marcos «los llevó aparte, a una montaña alta» palabra por palabra. Allison, New Moses, 174, comenta que «en la LXX anabaino + eis to oros [‘yo subo + ‘a la montaña’] aparece veinticuatro veces. De estas, un total de dieciocho pertenecen al Pentateuco, y la mayoría se refieren a Moisés».

32 Ibid., 243–48.

33 Pace Gnilka, Matthäusevangelium, 2:510.

34 Pace Allison, New Moses, 247, 267.

35 Allison, New Moses, 146–50, trata de varios textos antiguos que hablan de las circunstancias desusadas que rodearon al nacimiento de Moisés, pero apropiadamente se cuida en cuanto a decir que algo de esto influyó a Mateo.

36 Cf. Davies, Settin, 55–56.

37 Ver esp. ibid., 93–108.

Thielman, F. (2006). Teología del Nuevo Testamento: Síntesis del Canon del Nuevo Testamento (pp. 103–104). Miami, FL: Editorial Vida.

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