El significado del nombre “Gog” es incierto.85 El nombre solo aparece aquí y en 1Cr 5:4 en el Antiguo Testamento, donde identifica a uno de los hijos de Rubén. En el Nuevo Testamento solo aparece una vez en Apocalipsis 20:8. El topónimo asociado, Magog, aparece en la tabla de naciones de Gn 10:2 con Gomer, Maday, Javán, Tubal, Mesec y Tiras, todos hijos de Jafet. También se encuentra en Apocalipsis 20:8.
Se han ofrecido muchas sugerencias sobre la identidad de Gog. Algunas de ellas son: (1) Gugu o Gyges, un despiadado gobernante de Lidia; (2) Gagu, un gobernante de la tierra de Sakhi, una zona al norte de Asiria; (3) un gobernante no identificado cuyo nombre proviene de un préstamo sumerio gug, que significa “oscuridad”; (4) un título oficial para un gobernante comparable a un faraón o un rey; (5) un término general para cualquier enemigo del pueblo de Dios.86
Gog es llamado el “príncipe soberano de la tierra de Mesec y Tubal”.87 Mesec y Tubal eran provincias de Asia Menor en una zona asociada a los escitas. La zona geográfica incluiría hoy partes de Irán, Turquía y provincias del sur de Rusia.88 Estas eran las ubicaciones de los aliados de Gog, pero todavía no proporcionan ninguna prueba concluyente de la identidad de aquel. Allen se inclina por la primera posibilidad anterior, que Gog se refiere a un antiguo gran gobernante de Lidia. Mesec y Tubal también eran antiguos poderes en Asia Menor. Estos símbolos de antigua grandeza se utilizan, pues, “para definir una amenaza futura, como podríamos hablar con temor de un nuevo Hitler”.89
Una interpretación interesante identifica a Gog como un criptograma de Babel o Babilonia.90 Esta identificación merece cierta consideración, especialmente porque Babilonia fue omitida de las naciones mencionadas en los mensajes de juicio de 25:1–32:32. Es extraño que Ezequiel omitiera la única nación que debía ser juzgada para asegurar la liberación de los cautivos hebreos. La profecía de Jeremías contra Babilonia, por ejemplo, dedicó más atención a su destrucción que a cualquier otra nación extranjera condenada en sus mensajes contra las naciones. Estaba convencido de que Dios utilizaría a Babilonia para castigar a Judá y alentó la sumisión y la cooperación (Jer 37:1–10; 39:11–14; 40:1–12). Sin embargo, dedicó dos largos capítulos con un total de 110 versículos (50:1–51:64) a una descripción de la destrucción total y masiva de Babilonia. Esta profecía de la caída de Babilonia no se cumplió cuando cayó en manos de los medo-persas en el año 539 a.C. (Da 5:1 ss.). ¿Por qué entonces Ezequiel omitió cualquier alusión a la destrucción de Babilonia en sus mensajes contra las naciones extranjeras en 25:1–32:32? La respuesta puede estar en los caps. 38 y 39. Estos capítulos pueden ser un catálogo críptico de los detalles de esa caída (véase la tabla “Mensajes contra las naciones”, p. 244).
El uso de Gog como símbolo de Babilonia encajaría con la naturaleza apocalíptica de estos capítulos. De ser así, la propia Babilonia se utiliza para representar a las naciones del mundo alineadas contra el pueblo de Dios en los últimos tiempos (cf. Ap 14:8; 16:19; 17:1–18; 18:2–24). A Ezequiel no le preocupaba la destrucción de la Babilonia del siglo VI a.C., sino de la Babilonia de los últimos días, cuya destrucción sería necesaria para facilitar la restauración mesiánica de Israel que preveía en 33:1–37:28. El establecimiento del reino mesiánico es el tema de toda esta parte sobre la restauración. Para que esa restauración tuviera lugar, Babilonia tendría que ser derrocada. Esto significa que Ezequiel 38–39 sería un preludio apropiado para las visiones del reino mesiánico. No es casualidad, por tanto, que esto sea exactamente lo que sigue en los caps. 40–48.
Si esta identificación es correcta, Gog era un símbolo de las fuerzas del Anticristo previstas por Ezequiel.91 Si la palabra “Gog” procede del sumerio gug (que significa “tinieblas”), eso sería un apoyo adicional para tratarlo como un símbolo del “príncipe de este mundo” (Juan 12:31; 14:30), una designación apropiada que se ajusta al carácter del gobernante de la Babilonia del fin de los tiempos.92
El control de Israel por parte de Babilonia comenzó en el año 605 a.C., cuando Nabucodonosor sitió Jerusalén y obligó a Joacín a someterse como su vasallo. Babilonia fue derrocada exactamente setenta años después en una noche a manos de los medo-persas (véase Da 5; Is 41:2; 44:28; 45:1–7). Pero este no sería su fin. El reino que comenzó bajo Nimrod (Gn 10:8–10) como sinónimo de gobierno impío resurgiría en los últimos días bajo la dirección del malvado príncipe Gog, y sería derrotado. Su derrota sería una evidencia incontrovertible de que el reino de paz y seguridad del Mesías para su pueblo había comenzado.
Una pista adicional de esta identidad criptográfica de Gog como “Babilonia misteriosa” (Ap 17:5) reside en el papel de Nabucodonosor en el ascenso al poder de Babilonia. Su padre, Nabopolasar, diseñó el derrocamiento de Asiria para establecer a Babilonia como la potencia mundial dominante de la época. Lo hizo formando una alianza con el rey medo Ciáxares.93 Con la ayuda de los medos y los escitas, capturó Nínive en el año 612 a.C. La alianza que hizo posible esta gran hazaña militar fue sellada por el matrimonio del hijo de Nabopolasar, el príncipe heredero Nabucodonosor, con Amytis, la hija de Ciáxares. Esto le dio a Nabucodonosor un vínculo directo con las mismas provincias identificadas como aliadas de Gog: Mesec, Tubal, Gomer y Togarmá (38:6).
Ezequiel estaba muy preocupado por la forma final del Imperio Babilónico, la “Babilonia misteriosa”, a la que llamó “Gog”. Utilizando sutiles pistas crípticas, identificó a Gog como la futura Babilonia que aparecería en los últimos días para oponerse a Dios y a su pueblo. El reino anti-Dios que vio Ezequiel es similar al cuadro de Apocalipsis 16:13–14 de la “Babilonia misteriosa” que reúne a todas las naciones contra Dios y su pueblo.
Sin embargo, se debe ser cauteloso a la hora de identificar con exactitud qué nación de la historia moderna o futura desempeñará este papel. En el siglo XX, Alemania, Rusia, Irán e Irak han sido nominadas para llenar este papel; pero ninguno de ellas es segura. La nación que tanto Ezequiel como Juan vieron será cualquier nación u otro grupo que Satanás elija como medio para oponerse a Dios en ese momento crucial. Los escritores rabínicos identifican a Gog y Magog como el enemigo final que atacará a Israel en la era mesiánica.94
Dios declaró: “Escucha, Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal: ‘Yo estoy contra ti’ ” (Ez 38:3; cf. Jer 51:25; Ez 26:3; 28:22; 29:3; 35:3; 39:1; Nah 2:13; 3:5). La verdad intemporal de Ro 8:31, “Que si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar en contra de nosotros”, aparece aquí en forma antitética. Si Dios está contra nosotros, ¿quién puede estar a nuestro favor? El punto obvio del v. 3 era que Dios no tenía ninguna esperanza en el éxito de Gog.
La versión de Juan de esta batalla, que se encuentra en Ap 17–19, sugiere que el conflicto se detendrá durante mil años de paz bajo el gobierno del Mesías (Ap 20:1–3). Después de los mil años, la batalla se reanuda de nuevo con Satanás (simbolizado por Gog) incitando a las naciones a rebelarse contra Dios (Ap 20:7–8). Es significativo que el apóstol Juan se basara en el lenguaje de Ezequiel para describir las fuerzas hostiles que se opondrán al gobierno de Cristo. Esto es una fuerte evidencia de que Juan entendió que estaba describiendo el mismo evento.
85 Alexander (“Ezekiel”, 929) da opciones para el significado de Gog, al que considera una persona.
86 Para un análisis de las posibles identificaciones, véase Alexander, “Ezekiel”, 929, que da seis; Zimmerli, Ezekiel 2, 301–2; Cooke, Ezekiel, 408–10; Wevers, Ezekiel, 284; S. H. Hooke, “Gog and Magog”, ExpTim 26 [1914]: 317; W. F. Albright, “Gog and Magog”, JBL 43 [1924]: 378–85.
87 Una posible traducción alternativa, pero muy poco probable es “príncipe de Ros, Mesec y Tubal”. La traducción de la NIV es la que mejor se ajusta a la gramática y la sintaxis.
88 Ibidem, y Wevers, Ezekiel, 284; Fisch, Ezekiel, 253.
89 Allen, Ezekiel 20–48, 204–5.
90 Zimmerli (Ezekiel 2, 301) y Wevers (Ezekiel, 284) plantean esta posibilidad.
91 Ibidem, 125.
92 Véase Alexander, “Ezekiel”, 929, y Albright, “Gog and Magog”, 378–85.
93 Véase Merrill, Kingdom of Priests, 449–50, para una discusión de los desarrollos históricos asociados con el ascenso de Nabucodonosor.
94 Véase Fisch, Ezekiel, 253.
Lamar Eugene Cooper Sr., Ezequiel, ed. E. Ray Clendenen, vol. 17, Nuevo Comentario Americano del Antiguo Testamento (Bellingham, WA: Tesoro Bíblico Editorial, 2022), Ez 38:1–3.
